Mi andadura por el mundo de la
Educación Artística empezó como la de todos, en Educación
Infantil, allí los limites entre lo artístico y lo que lo no o era
estaban prácticamente desdibujados todo era plastilina por aquí,
unas ceras por allá, dibuja lo que has hecho estas vacaciones...;
cuanto iba a echar de menos todo aquello en las siguientes etapas de
escolarización (cada vez más), al llegar a Primaria todos esos
contenidos rodeados de luz, color y actividades artísticas fueron
difuminándose en pro de los más “académicos”, si que es verdad
que en primero y segundo de primaria aún se le otorgaba una gran
importancia a dibujar y colorear como forma de hacer las actividades
más atractivas pero casi sin que nos diésemos cuenta pasamos de
estar a todas horas sumergidos en un maremágnum de colores a tener
un par de horas de educación artística (o plástica como se llamaba
habitualmente), no obstante estas pocas horas eran francamente
rentadas por la profesora que las impartía, realizamos collages y
cuadros con plastilina, exploramos diferentes técnicas y nos
sumergimos en trabajos con maderas y materiales reciclados, la verdad
es que nos permitía explotar nuestra creatividad. Fuera del horario
escolar intentaba dibujar todo lo que pudiese (o todo lo que los
deberes y otras actividades me permitiesen).
En la secundaria el patrón parecía
que iba a repetirse inexorablemente, asignaturas que ocupaban nuestro
tiempo y nuestra mente como si fuesen la única importante y cada vez
menos tiempo para explotar aquello llamado creatividad que ya casi
teníamos apartado en un cajón; cual fue mi sorpresa cuando descubrí
que en este entorno formativo había un resquicio por que volvía a
entrar el color, aunque de manera muy somera, había un par de horas
semanales que permitían pintar, dibujar, y seguir aprendiendo más
sobre los colores y su uso (fríos, cálidos, escalas cromáticas …
todo un mundo de color a nuestro alcance); esta materia fue una gran
válvula de escape, reencontrarme con el dibujo artístico que;quien
sabe si por falta de tiempo o por que otra razón, había ido
abandonando poco a poco y conocer el dibujo técnico, algo más
tedioso pero igual de gratificante.
Considero que es vital para la materia
a lo largo de la escolarización la posibilidad de dotar de
creatividad los aprendizajes, muchas veces eramos nosotros mismos los
que nos descubríamos las cosas, el uso de diferentes materiales y
técnicas y a fin de cuentas el hecho de encontrar la forma de atraer
a los alumnos para que la actitud no sea de tener que pasar por allí
, que sea una materia a la que se acuda con ganas de aprender y
pasarlo bien.