lunes, 20 de febrero de 2017

- autobiografía en educación artística -

Mi andadura por el mundo de la Educación Artística empezó como la de todos, en Educación Infantil, allí los limites entre lo artístico y lo que lo no o era estaban prácticamente desdibujados todo era plastilina por aquí, unas ceras por allá, dibuja lo que has hecho estas vacaciones...; cuanto iba a echar de menos todo aquello en las siguientes etapas de escolarización (cada vez más), al llegar a Primaria todos esos contenidos rodeados de luz, color y actividades artísticas fueron difuminándose en pro de los más “académicos”, si que es verdad que en primero y segundo de primaria aún se le otorgaba una gran importancia a dibujar y colorear como forma de hacer las actividades más atractivas pero casi sin que nos diésemos cuenta pasamos de estar a todas horas sumergidos en un maremágnum de colores a tener un par de horas de educación artística (o plástica como se llamaba habitualmente), no obstante estas pocas horas eran francamente rentadas por la profesora que las impartía, realizamos collages y cuadros con plastilina, exploramos diferentes técnicas y nos sumergimos en trabajos con maderas y materiales reciclados, la verdad es que nos permitía explotar nuestra creatividad. Fuera del horario escolar intentaba dibujar todo lo que pudiese (o todo lo que los deberes y otras actividades me permitiesen).
En la secundaria el patrón parecía que iba a repetirse inexorablemente, asignaturas que ocupaban nuestro tiempo y nuestra mente como si fuesen la única importante y cada vez menos tiempo para explotar aquello llamado creatividad que ya casi teníamos apartado en un cajón; cual fue mi sorpresa cuando descubrí que en este entorno formativo había un resquicio por que volvía a entrar el color, aunque de manera muy somera, había un par de horas semanales que permitían pintar, dibujar, y seguir aprendiendo más sobre los colores y su uso (fríos, cálidos, escalas cromáticas … todo un mundo de color a nuestro alcance); esta materia fue una gran válvula de escape, reencontrarme con el dibujo artístico que;quien sabe si por falta de tiempo o por que otra razón, había ido abandonando poco a poco y conocer el dibujo técnico, algo más tedioso pero igual de gratificante.

Considero que es vital para la materia a lo largo de la escolarización la posibilidad de dotar de creatividad los aprendizajes, muchas veces eramos nosotros mismos los que nos descubríamos las cosas, el uso de diferentes materiales y técnicas y a fin de cuentas el hecho de encontrar la forma de atraer a los alumnos para que la actitud no sea de tener que pasar por allí , que sea una materia a la que se acuda con ganas de aprender y pasarlo bien.

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